Un juego de sillas de comedor cuesta bastante más de lo que parece, y casi siempre el problema no es la madera. El asiento se hunde, la tela se rompe por la zona de roce o el respaldo está tan gastado que da pena sentarse. Tapizarlas puede salir a cuenta, pero conviene saber primero qué partes puedes renovar tú y cuáles necesitan a un profesional.
Antes de nada, revisa la estructura
Coge cada silla por el respaldo y muévela de lado a lado. Si la unión entre el asiento y las patas se mueve, o si oyes un chasquido al cargar peso, la silla necesita encolado o refuerzo antes de tapizarla. Tapizar encima de una estructura floja es tirar el dinero: la tela aguantará poco y el asiento se volverá a hundir.
Mira también si la silla es de madera maciza, de contrachapado o de aglomerado. En las de aglomerado, la grapa sujeta peor y conviene avisar al taller, porque el trabajo se complica y el precio sube.
Lo que puedes hacer tú
Si la espuma está bien y solo hay que cambiar la funda, el trabajo es asumible en casa. Desmonta el asiento con un destornillador, retira las grapas con cuidado y usa la tela anterior como plantilla. Corta la nueva dejando margen de unos cuatro centímetros por cada lado y sujeta con grapadora por el centro de cada lado, avanzando hacia las esquinas. Remata los bordes doblando la tela como un paquete de regalo.
Este método funciona bien en asientos planos y en sillas de madera sencillas. No conviene intentarlo en sillas con curvas pronunciadas o con respaldos de tapicería complicada, porque el resultado se ve enseguida.
Cuándo llevarlas al taller
Lleva las sillas a un taller cuando la espuma esté deshecha, cuando el respaldo tenga forma y costuras que hay que reproducir, o cuando quieras un acabado de capitoné, un bordado o un cosido a mano. También cuando las sillas son antiguas y tienen valor: un taller puede restaurar la madera y el tapizado a la vez, algo que en casa es difícil de conseguir.
Si son varias sillas, pide precio por unidad y por juego. Muchos talleres ofrecen un descuento al tapizar varias piezas con el mismo tejido, y conviene preguntarlo antes de decidir.
La tela: cuál elegir para sillas
En sillas de comedor la tela sufre el roce diario, las manchas de comida y el peso de quien se sienta con brusquedad. Busca tejidos de trama cerrada, con buena resistencia al roce, y de fácil limpieza. El terciopelo queda muy bien, pero se marca con facilidad y no siempre aguanta el uso diario. Si tienes niños o mascotas, la polipiel o los tejidos con acabado antimanchas suelen dar mejor resultado.
Cuánto cuesta y cuánto tarda
El precio depende del número de sillas, de la complejidad del respaldo, del tejido y de si hay que cambiar la espuma. Como orientación, el coste se reparte entre la mano de obra y el material, y el material puede ser la parte más variable. Pide un presupuesto por escrito que indique el tejido, la espuma y el plazo de entrega. Si el taller tiene muchos encargos, el plazo puede alargarse, así que pregunta por la fecha antes de dejar las sillas.
Consejo final
Haz una prueba: tapiza una silla que no uses a diario antes de encargar las seis. Así sabrás si el tejido y la espuma son los que esperabas, y podrás corregir lo que no te guste sin perder todo el juego.
Madera, uniones y colas: la parte que más se olvida
Antes de pensar en la tela, mira la madera. Si el barniz está oscuro o pegajoso, lija con grano fino para que el nuevo tapizado no quede apoyado en una superficie irregular. Las uniones que se abren suelen repararse con cola nueva, aplicada con cuidado y sujeta con una cinta hasta que seque. Si la madera tiene grietas profundas o carcoma, el tapizado no lo va a tapar: el defecto se verá igual por debajo de la tela, así que conviene resolverlo antes.
Al desmontar el asiento, anota cómo va cada pieza y haz fotos. Parece una tontería, pero cuando llegue el momento de montarlo de nuevo, esas fotos evitan más de un quebradero de cabeza.
El orden de trabajo en casa
El orden importa. Primero se repara la estructura, después se cambia la espuma si hace falta, luego se coloca la funda y al final se acaba el borde. Si intentas tapizar antes de reforzar, la grapa acabará soltándose al primer uso intenso.
Para la espuma de un asiento, una densidad media suele funcionar bien en la mayoría de sillas. Si el respaldo es firme y no tiene que hundirse, pregunta por una espuma más densa. Corta siempre con un sobrante de un centímetro o dos sobre la plantilla: es mejor recortar después que quedarse corto.
Señales de que el taller hará un buen trabajo
Pide ver un asiento terminado. Fíjate en que la tela esté bien tensada, en que las esquinas queden rectas y en que las grapas queden ocultas bajo el borde o bajo el galón. Pregunta si la espuma es nueva o reaprovechada, y si la estructura se revisa antes de empezar. Un buen profesional no tendrá inconveniente en explicarte cada paso, y eso dice bastante de cómo va a trabajar.
Cómo mantener el resultado
Evita apoyar todo el peso en un solo borde del asiento y no te sientes de lado de forma repetida, porque así la tela y las grapas sufren más. Pasa el aspirador una vez al mes por la zona de contacto y, si hay niños o comidas frecuentes, limpia las manchas en el momento con un paño húmedo. Un tapizado de sillas bien hecho puede durar muchos años si se cuida de este modo.